Guía práctica para evitar la depresión post-Irlanda
Esta guía está escrito por un Americano llamado Gerry.
Ya está… acabas de volver de las vacaciones de tus sueños en Irlanda. El vuelo fue largo, pero por fin has conseguido meter todas las maletas en casa (incluida la que compraste el ultimo día para meter todos esos jerseys), has tirado tu bolsa de mano en la silla de la cocina y te desplomas en el salón, contemplando todo el trabajo que te queda por delante. “¡Vaya viaje!” piensas, y después: “¡Uf, cuánto equipaje!” y por ultimo “necesito un [insertar tu bebida favorita].”
Este es el momento crucial de tu viaje. Y sin duda forma parte del mismo. Porque es ahora cuando es fácil que caigas en una trampa muy común: la depresión postvacacional. Se trata de ese sentimiento de tristeza que te embarga después de las vacaciones y que es especialmente intenso si se presenta después de haber disfrutado del espléndido verdor de Irlanda. Por no mencionar las blancas sonrisas, el rojo de los remates de las ventanas de los pubs y el amarillo de los jerseys de los pastores del Condado de Clare.
Por eso, después de muchos años de experiencia, he decidido crear una Guía práctica para eludir el síndrome post-Irlanda
Consejo nº 1
Solo el título “Consejo n º 1″ basta para despertar una sonrisa. El consejo es este: deshaz el equipaje despacio. Es un consejo muy práctico para no romper el adorno navideño de Kerry, el cristal de Waterford, la porcelana china de Belleek, el paquete de vasos de Guiness, las conchas marinas de Wicklow y la bola de cristal con nieve.
Este es un buen momento para hacer una recapitulación de tu viaje. Saca todas las camisetas, sudaderas, jerseys, gorras, pañuelos y chaquetas que has comprado. Viene a tu mente aquel día de compras en Kilkenny, aquel anciano que te dijo dónde podías encontrar el mejor espectáculo de folclore, donde aprendiste a tocar el bodhrán sin complejos y bebiste craic con su oscura espuma. Mira las postales que traes en la bolsa de Avoca (en las tiendas irlandesas te dan bolsas preciosas, ¿verdad?) y que olvidaste enviar, incluida esa del Parque Nacional de Killarney (¡impresionante!), Slea Head (y tú que pensabas que nada podía superar Killarney)… Newgrange (a lo mejor ganas el concurso del solsticio)… Grafton Street y su estatua the Tart with the Cart (Ay… ese humor dublinés).
Consejo nº 2
Recopila todos los papeles, no hay nada mejor que un buen libro de viaje. Mira el sello del pasaporte y recuerda lo que sentiste al aterrizar allí. Estoy aquí. Por fin estoy aquí. Mira el recibo del coche de alquiler: tu primer encuentro con la vida real, los irlandeses…. y un acento irlandés muy muy real, cuando en tu perfecto inglés dijiste “Good morning, I have a reservation” (Buenos días, tengo una reserva) y lo siguiente fue “I’m sorry, what?” (Perdone, ¿qué?). O posiblemente tu primer encuentro real con un acento dublinés-europeo-oriental, en cuyo caso lo único que pudiste hacer fue asentir educadamente, firmar donde te mandaron y leer todos los papeles en el autobús de traslado. En cualquier caso, no podrás evitar sonreír.
Despliega el mapa y date una palmadita en la espalda. Llevaste muy bien eso del volante a la derecha y conducir por la izquierda. Bueno, seguramente las primeras rotondas fueron toda una aventura, sobre todo para tomar la tercera salida (¿Qué significan aquí estos paréntesis? ¿Esta es la N21? Espera…) y un par de días se te olvidó pagar el peaje de la M50, lo que te costó algunos euros extras, pero te acordaste de permanecer todo el rato en el lado izquierdo de la autovía… digo, autopista (veamos, seis décimos de milla por kilómetro, echa la cuenta…). Y los discos de estacionamiento son fascinantes, ¡aquí también debería de haberlos!
Oh, aquí está la tarjeta de visita del B&B, en el que tomaste un primer contacto con las costumbres irlandesas, te divertiste adivinando cómo funcionaba la ducha… y aquella fascinante conversación con el matrimonio alemán durante el desayuno. Los recibos de Christchurch (¿era realmente Strongbow?) y el autobús vikingo (aún no me puedo creer que me pusiera ese casco), la visita del Rock of Cashel y el queso del English Market de Cork, y la Calzada del Gigante, y los autobuses de Belfast. Mira… aquí hay un marcapáginas de ese sitio de Sligo, pero… ¿dónde está el libro? ¡Ah, aquí está! Nada mejor que un poco de Yeats antes de dormir.
Consejo nº 3
Carga las fotos de la cámara en el portátil. No, no, hazlo ahora. Vete poniendo la lavadora mientras se cargan. Deja que sigan cargándose mientras te tomas otro vaso de [insertar aquí tu bebida favorita]. De esta forma recordarás esas pequeñas cosas que sucedieron entre las más grandes. El pub que visitaste después de ver los Acantilados de Moher y las bromas y chistes de la zona de fumadores. Mira, aquí están esos niños que saltaban en el Liffey. Oh, Dios mío, mira Inishmore, donde te compraste aquel jersey verde a escondidas de tu mujer… Observa la diferencia en tu pose y tu sonrisa una vez imbuido del espíritu irlandés.
El segundo día ya te habías dado cuenta de que la amabilidad y la hospitalidad irlandesas no eran un anuncio de Turismo de Irlanda, sino que eran reales. El tercer día aprendiste que “la excursión empieza temprano, a las 4 de la mañana” en realidad significa “la excursión empieza cuando llegue el guía, estará aquí en un momento”, así que te limitaste a sonreír y charlar con la familia de Oregon en un tono que había perdido su volumen y urgencia habituales.
Mira las fotos en las que salís todos… te las sacaron viajeros de cualquier rincón del mundo. Recuerda el intercambio frenético de cámaras… a veces como una especie de broma, ofreces tu cámara y señalas la suya “yo te hago, tú me haces”. Todo resulta tan fácil… Después de todo no hay ninguna diferencia. Las vistas de Irlanda son igual de espectaculares en todos los idiomas. ¡Gracias! ¡Danke! ¡Oh, Estocolmo, me encantaría conocerlo! ¡Salud! Sí, es la primera vez que vengo, esto es maravilloso. ¿Qué vais a visitar después? ¿Doolin? Es famoso por la música, haz una parada en O’Connor’s.
Consejo nº 4
Hojea la guía de viajes. A menos que reservaras una excursión en autobús, te echarás unas buenas risas mirando el itinerario que habías planeado, especialmente el tiempo calculado para cada viaje. Sonríe y recuerda que la próxima vez debes incluir lo siguiente en tus cálculos:
• Rebaño de ovejas parado en mitad de la carretera… mirándote
• Parada en todas las ciudades, pueblos y aldeas pintorescas por las que pasas
• Conversaciones de 20 minutos en el arcén con lugareños que te dan instrucciones (y te hablan del clima, de las hortensias, de la situación del país, dónde vas y por qué, de dónde vienes y por qué, ¿te lo estás pasando bien?, ¡anda, su hermana vive en Barcelona!…) ignorando por completo los tractores que pasan “velozmente” con sus tambaleantes cargas de heno apilado de forma imposible.
Igual ahora te avergüenzas un poco de no haber llegado hasta la destilería Jameson por haberte quedado en aquel pub a presenciar una curiosa discusión sobre si eran mejores los caballos criados en Kildare o los criados en Tipperary. Y bueno, al final sí pudiste saborear un buen Jameson después de tomar partido por los caballos de Kildare: “¡Aha! ¡Ya lo ves, Declan! ¡Hasta los españoles están de acuerdo conmigo! ¡Ponle aquí algo de beber al muchacho! ¡Sláinte!” En ese momento, te diste cuenta de la mayor verdad de todas:
Consejo nº 5:
¡Tienes que volver!





Me habría venido muuuuuy bien esta guía después de volver en agosto de esas tres inolvidables semanas en Irlanda…varios meses después, aun me entra la nostalgia pensando en los increíbles paisajes irlandeses, las cálidas gentes… Pero me consuela saber que, sea como sea, volveré.
Llevo en Irlanda tres meses. Me queda un escaso mes y medio. Sé que voy a necesitar esta guía y muchos vasos de *bebida favorita*
Puede que después de un tiempo todo vuelva a ser “grand”.
yo me pasé un mes entero buscando sidra irlandesa por Pamplona, Y sí que hay!!!!Así que cuando quiero darme un homenaje me voy en busca de unas magners…
Estuve dos semanas en Irlanda hace dos meses y sigo extrañándola … seguiré el consejo número 5, espero volver muuy pronto!
vaya… que la nostalgia no se me va, extraño al Cassidys mi cervecita de cada tarde….y ya tengo un mes que regresé!!!!!, pero acabo de recordar que aún tengo una botella de Jameson triple filtrado mmmmmm…. al menos ya se como aligerar la depre, pero saben que????? que vuelvo en enero!!! ayer me lo confirmaron!!!! wiiiiiiiiiiiiiii
Irlanda me has embrujado!!!