Los pubs y bares más acogedores de Irlanda
Es invierno y hace mucho frío. Nuestra bloguera de hoy tiene planes muy divertidos para la fría estación.
Y nuestra bloguera tiene planes muy distintos para la fría estación. Para mí, el invierno es sinónimo de cafés con Baileys junto a una gran chimenea, ver caer la nieve a través de un adornado ventanal georgiano y tararear esa esa canción de Chris de Burgh que a duras penas podemos soportar durante los otros once meses del año.
Nací en la isla correcta. En este momento, Irlanda parece estar repleta de resplandecientes puertas que invitan a entrar en esos acogedores pubs con sus chimeneas chispeantes y las notas guturales de Shane McGowan saliendo del equipo de música.
Así, me entrego a guiaros por mis pubs favoritos para acurrucarme durante las Navidades. No, no me deis las gracias… basta con que me invitéis a un café si me veis junto al fuego. Con leche, una de azúcar y una galletita… si no es mucho pedir.
Library Bar, Central Hotel, Dublín
Declarado el “secreto mejor guardado de Dublín” por el periódico “The Guardian” que, obviamente, no entiende muy bien el concepto de secreto, quiero presentaros y compartir con vosotros la magia del Library Bar. Mi asiento preferido es ese que está ahí, junto a la magnífica chimenea, y casi siempre está ocupado. ¡Ay!
Library Bar, situado en el Central Hotel, es el bar de Dublín perfecto para el invierno. No entro en él hasta finales de noviembre. Los acogedores sillones y sofás tapizados, las estanterías de madera oscura repletas de anticuados libros y su magnífica hoguera crean un romántico ambiente de cuento de hadas y adornos de terciopelo rojo ideal para esta época del año. El hombre con barba vestido de rojo y blanco que se toma su whisky a pequeños sorbos pasa aquí totalmente desapercibido, en este espacio de techos altos con arañas de luces. La hoguera de la chimenea, el café con Baileys y la música suave son mi refugio esos días en que salgo de compras y las calles empiezan a llenarse y uno no puede ni andar.
Tras el Año Nuevo, abandono el lugar durante otro año entero. Prefiero recordarlo así: espumillón discreto, abetos y velas en los ventanales.
Hargadons, Condado de Sligo
Hargadons, Condado de SligoFundado en 1864, Hargadons ha pasado muchos inviernos y es realmente el mejor lugar para pasarlos. Desde la puerta de lajas negras hasta sus cómodos asientos, su interior ha cambiado muy poco desde que el comerciante Bernard Collery expuso aquí sus comestibles, cervezas, vinos y otras bebidas alcohólicas en el siglo XIX. Las recetas de principios del siglo XX enmarcadas y colgadas en las paredes son un elegante testimonio de aquellos tiempos.
La atmósfera curiosa y rancia de un museo te envuelve mientras esperas que te sirvan una pinta de cerveza. Puedes entretenerte mirando a hurtadillas los viejos cajones del dispensario, las estanterías ya combadas de viejas botellas de cerveza y la curiosa disposición de la polvorienta cerámica. Después, relájate y disfruta del ambiente con una pita de cerveza negra y ostras frescas junto al fuego.
Teniendo en cuenta todos los premios que tiene en su haber (“Mejor Pub Gastronómico”, “Pub del Año”, “Mejor Pub Tradicional”…) seguro que no somos los primeros en recomendarte este sitio aquí, ¡ni tampoco seremos los últimos!
McDonnells, Condado de Mayo
Si pasas por Belmullet (una ciudad situada en el condado de Mayo), no puedes dejar de visitar McDonnells. Se trata de un pub irlandés tradicional especializado en craic agus ceol (es decir, diversión y música) y en magníficas pintas de Guinness. El majestuoso fuego de la chimenea, el agujereado tablero de dardos y la variopinta música en directo robaron el corazón de este estudiante estadounidense.
Madeline, de Oregan, tenía algo que decirnos: Durante las dos semanas que estuvimos en la Península de Belmullet, Jacob y yo enseguida le cogimos el gusto a visitar la ciudad de Belmullet para tomarnos una pinta y charlar un buen rato en McDonnells Pub. Su magnífica y acogedora chimenea y esas mesas fabricadas con viejas máquinas de coser convierten el pub en un lugar realmente especial. No hace falta que seas de aquí para sentirte como en casa.
Waterford Castle
Este santuario de la comodidad está situado en uno de los lugares más bonitos de la isla (sí, un Castillo en una isla. Y sí, en el Castillo de Waterford se celebran bodas). La primera vez que visité este edificio gótico fue el pasado invierno y me tuvieron que echar a patadas del comodísimo sofá situado junto a la chimenea más suntuosa de toda Irlanda.
Antes de llegar, había planeado dar largos y vivificantes paseos y quemar en el gimnasio las calorías de esos magníficos pastelillos rellenos, pero no pude despegar el trasero del sofá situado junto al fuego (literalmente, me resultó imposible) Rodeada de un fastuoso árbol de navidad y el suave murmurar de los villancicos podría decirse que me encontraba en mi propio país de las maravillas invernal. Allí acurrucada con una cerveza fría, un brillante Chardonnay, una botella de agua con gas o una taza de té… lo mismo da… es una sensación tan reconfortante que una parece olvidarlo todo para tocar el cielo.
Duke of York, Belfast
Si no hubiera sido por la Ruta a pie de pubs históricos nunca habría descubierto este lugar. Semioculto en una calle empedrada del barrio de la Catedral, justo enfrente de uno de los murales más bonitos de Belfast (una arcada de personajes famosos de toda Irlanda, desde George Best hasta Bono), se encuentran las cestas colgantes para plantas y el alegre murmullo de los clientes que anuncian que algo se cuece allí dentro.
En su interior, un brillante resplandor dorado cubre las paredes y las elegantes baldosas, cortesía de las lámparas reflejadas en los espejos y en incontables botellas de whisky. Es casi tan bonito como el Crown Bar Saloon, pero allí hay menos turistas haciéndose fotos y muchos más lugareños disfrutando de una buena pinta. Las paredes que no están cubiertas de botellas de whisky están repletas de recuerdos y objetos antiguos, desde viejos pósteres de Guiness hasta antiguas cajitas de cigarrillos. El folklore local (o más en concreto, mi guía particular) cuenta que un joven Gerry Adams solía tomar sus pintas aquí, que Snow Patrol ofreció aquí sus primeras actuaciones y que el actor James Nesbitt era un habitual de este local.
En verano es fácil imaginarse saciando la sed en su terraza, en la preciosa calle empedrada sembrada de flores y murales. Pero llegando el invierno, todo el mundo se cobija en su interior con un vaso de su extensa carta de whiskeys y un sándwich a la plancha.






El O´cconors en Salthill, Galway es digno de ver!!
Una selección muy buena, pero hecho en falta The Brazen Head, en Dublín
Muy buenos lugares para salir de la rutina, tomar algo con amigos y pasarla bien !!!!